Ciriaco Miguel Vigil
Periódico El Nalón (domingo, 15 de mayo de 1842)
En la pascua de Resurrección, o venida del Espíritu Santo, es cuando el vecindario de Oviedo disfruta del mayor júbilo, tanto por ser la estación más apropósito por lo bello y pintoresco que se representa el campo de S. Francisco, como por las funciones a que el gremio de sastres hace aquellos días y de cuyo regocijo goza todo el pueblo, como es deseo exponerlo, tal cual se acostumbran a ejecutar, antes de verificarlo nos parece oportuno hacer una breve reseña de a fundación de la cofradía de la Balesquida, célebre por sus ordenanzas y antiguas costumbres, puesto que de ella dimanan dichas fiestas.
La muy honrada señora Doña María de la Balesquida Giraldez, en 8 febrero era de 1270, que corresponde al año 1232, y por testimonio del notario Martín Pérez, estando en la casa de Antonio Pérez Rosello, hizo donación, dotación y nueva institución a favor de los cofrades de la que establecía para los «alfayates» o «sastres» y otros vecinos y buenos de la ciudad de Oviedo; con cuyo objeto les concedió el hospital que edificara en heredad propia, cerca de la torre del Castillo Real y camino público que iba a la iglesia de Santa María del Campo, para remedio y recibimiento de pobres y necesitados, donando al mismo tiempo otros bienes que expresa; y con la carga anual de pagar al capellán de San Tirso 15 mrs. de la moneda del rey a ocho sueldos, para la celebración de misas que también menciona. Este documento, lo mismo que las ordenanzas de que se hará mérito, se resguarda en el archivo de tres llaves por copia auténtica en el siglo XVI.
Para probar que la fundación de la antigua y hospitalaria cofradía de que tratamos, desciende de personas de distinción y categoría y ha sido señora de alto rango, no obstante de que algunos la querían dar el dictado de costurera de buen humor, creemos conducente citar el siguiente caso:
El muy magnífico señor Rodrigo González de la Rúa, contador mayor de los Reyes Católicos, y del emperador Carlos v: fundó en Toledo año de 1529 ante el escribano Simón de Portillo, el mayorazgo de sus bienes a favor de su hijo primogénito Gutierre González de Cienfuegos, que hoy posee el señor Conde de Peñalba; si faltase sucesión, el segundogénito de quien es descendiente el señor marqués de Santa Cruz; y sí este tampoco lo tuviese, los de otros tres «llamados». Provino igualmente que a falta de sucesión de unos y otros, recayesen los bienes de este vínculo en la casa y hospital de Nuestra Señora de la Balesquida de la ciudad de Oviedo; de donde se infiere que el mismo señor era pariente de doña María de la Balesquida Giraldez.
Hay también fundados motivos para creerlo así, porque los marqueses de Santa Cruz de Marcenado tenían la regalía de pasar por el salón del hospital para ir a la capilla del mismo y comunicarse con otra casa que poseen unida a él, cuya gracia solicitaron por decirse parientes de la fundadora; pero en la actualidad no la poseen por haber perdido su derecho en un pleito que siguieron con los cofrades, según lo comprueba la inscripción puesta sobre una puerta tapiada que conducía a la habitación de aquellos señores y dice: «En el año 1767 puso pleito a esta puerta la casa del marques de Sta. Cruz y lo ganó la cofradía. Apeló dicho marqués al tribunal de la Rota en Madrid, y lo ganó la cofradía con tres sentencias conformes en el año de 1793».
Las ordenanzas que hemos indicado fueron hechas por los hermanos en 15 de mayo de 1450, ante el capellán Alonso, notario, unas para la generalidad de los cofrades y otras peculiares del gremio.
-Se reducen a que se perdonen las enemistades.
-Se conduzcan los pobres a dormir en el hospital.
-Se vele y ayude los enfermos y asista a los entierros de los que fallecieren.
-Se visite a los cofrades presos de ambos sexos y se les de de beber dos maravedís de vino.
-Que concurran todos a la misa de los sábados.
-No se oculte daño en la ropa estragada o robada.
-Que la por uno cortada no se haga por otro.
-Que acudan todos a cabildo, pena de 10 maravedís.
-Nadie salga de las juntas con saña o rencillas y se eviten escándalos y juramentos.
-Se guarden las fiestas sin trabajar, pena de medio real para «lumbre» y «lampada» (lámpara).
-No se hable en cabildo sin poner prenda y tener licencia del juez.
-Ni tampoco estando en solaz, a no ser tocante a cosas del mismo cabildo.
-El que diga mal contra compañero o compañera no se le de vela y se le despida, pagando medio real.
-Que haciendo el «jantar», nadie lleve consigo mozo ni moza, pena de tenerle encima del hombro y de estar en pie.
-Que el vicario estando en «solaz» señale el escanciante.
-Y, por último, que todos los que deseen entrar en dicha cofradía, paguen misa, madeja y cera (1)
Antiguamente en un domingo de mayo, que después se trasladó al martes de pascua florida, salía por la mañana la procesión de la capilla de Nuestra Señora de la Balesquida, acompañada de 34 sacerdotes, 6 cantores y los cofrades con velas encendidas, hasta la de Santa Susana en el barrio del Fresno. Venía a recibirla en este punto el cura de San Pedro con cruz y ciriales y luego seguía la procesión hasta la hermita (sic) de Santa Ana de Mejide junto a San Cipriano, media legua escasa de la ciudad. Allí, después de cantada una solemne, se disponía el almuerzo para todos los clérigos y cofrades que asistían y constaba de un torrezno, bollo y vino. En fin del siglo último cesó de ir a Mejide la procesión, y desde entonces sólo se lleva a Santa Susana; con este motivo el almuerzo que se daba junto a San Cipriano se trasladó al Campo de San Francisco. Concluido aquel acto volvían con el mismo orden a la indicada capilla de Santa Susana, en cuyo punto se despedía el párroco de San Pedro, y a las cinco de la tarde continuaba la procesión dirigiéndose a la iglesia de San Tirso, en donde colocada la Santa imagen sobre un altar portátil, se canta un responso por la fundadora junto a su sepulcro, inmediato a la capilla del Amparo, y enseguida vuelve la procesión a la capilla cuyo pavimento se cubre con espadañas y flores y las puertas se adornan con ramos. La función es precedida de hogueras y en ocasiones de villancicos por la noche, concurriendo a todo el atabal y la gaita; en la procesión de ida y vuelta se juega la pica y la bandera, asistiendo también la música y danza de jóvenes.
En el hospital se admiten diez mugeres (sic) pobres y se les da cuarto para habitar, manta y gergón (sic), tres ducados en el día de Nuestra Señora de la Espectación (sic), un carro de leña y su correspondiente almuerzo; pero tienen obligación de asistir diariamente a la capilla a rezar el santo rosario. El recibimiento de aquellas es particular de la hermandad.
Los acuerdos y juntas se acuerdan en el salón, con asistencia del párroco, mayordomo, juez de la cofradía y escribano o notario público. Durante ellos, todos se hallan descubiertos; pues que se tiene a la Santa imagen con velas encendidas a cuyo lado está el mayordomo para hacer se guarde el orden. Al último del acto, se reza un »pater noster», se apagan las luces, y se concluye repartiendo entre los cofrades lo que se llama la madeja, reducida a beber un vaso de vino y tomar avellanas, y esto solamente sucede cuando se remata el almuerzo, cuyo importe sale por lo regular del estipendio de las entrada que anualmente hay en la cofradía. Nómbranse también alternativamente del gremio de sastres y demás vecinos y buenos de la ciudad, los oficios de juez, vicario y mayordomo.
FUNCIONES DEL GREMIO
El domingo de pascua de Pentecostés a las doce en punto sale de la casa de la Balesquida un volante montado y vestido con elegancia, representando la Fama, y recorre las principales calles de la Ciudad, anunciando la función y colocando en las esquinas el programa impreso de la misma.
A las tres de la tarde sale de la dicha casa la Bojiganga precedida de tambor y gaita; siguiendo diversas figuras análogas al objeto. Luego una comparsa de jóvenes brillantes vestidos para bailar por las calles y ciertos sitios, variadas y caprichosas contradanzas al compás de la música marcial, que también asiste; y cierra la comitiva un carro triunfal que conduce las figuras y atributos que describe el programa. Para apartar las gentes que se agolpan y conservar el debido orden, se destinan varios jóvenes vestidos de figurón que llevan vejigas pendientes de un palo, de cuya circunstancia parece que esta función toma el nombre de Bojiganga. Al ponerse el Sol se restituyen todos al salón de la Balesquida y en seguida al campo de Piñoli, hoy Pumarín, a refrescar.
Los lunes a las doce, salen del mismo los del gremio vestidos todos de ceremonia, y dan un paso por las calles principales, precedidos también de la música y cierra esta seria comitiva el maestro más antiguo del Gremio, que lo es en el día don Santiago Iglesias, de 90 años cumplidos. Por la tarde a las tres todos los que el día anterior asistieron a caballo se presentan en el Campo de San Francisco donde corren el cartel. Estas diversiones atraen gran concurso de gentes de todas clases.
El martes sale la procesión como y se ha dicho. Desde las ocho de la mañana hasta la una se presentan todos los cofrades en el delicioso Campo de San Francisco y en un sitio inmediato al nuevo salón Bombé, que se ha construido y sigue hermoseando con árboles escogidos y un florido vergel el Ilustre Ayuntamiento, se les da un bollo de media libra de pan de fisga y medio cuartillo de vino de pasado el monte. Es personal la entrega y requisito indispensable exhibir el documento de entrada.
La mucha afluencia de gentes de todas condiciones y categorías, el sitio encantador señalado para la reunión, que se verifica sobre la mullida y verde alfombra, sin que penetren los rayos del sol a favor de la abundancia y frondosidad de árboles que le circundan, todo hace que esta mañana se disfrute de completo placer y regocijo. Por doquiera se ven grupos de gentes almorzando y tomando las once, porque para todos hay puestos apropósito. Bastantes familias hacen allí la comida de mediodía.
No falta tampoco a esta acto la gente de buen tono; el bello sexo también contribuye poderosamente al general contento; pues todas las señoritas de Oviedo se presentan ataviadas a porfia de ricos y elegantes trages (sic), y forman su paseo por entre las calles de los árboles, colocándose además sillas para las personas que, apetecen el descanso y la comodidad. A eso de las dos se retira la mayor parte de la concurrencia.
Puede asegurarse que los tres días de Pascua son de un completo y continuado júbilo y regocijo para los habitantes de Oviedo y de que la institución de que dimanan estas funciones es un monumento verdaderamente popular, digno de perpetuidad. En ellos todo el mundo se entrega a la alegría sin distinción de clases y sin que jamás haya ocurrido la menor alteración ni desavenencia.
De aquí la necesidad de recordar a los que no son cofrades, que se apresuren a inscribirse en la hermandad para contribuir al sostenimiento y conservación de costumbres tan sencillas o inocentes que por otro lado llevan el sello de filantrópicas, según la fundación que hoy cuenta 610 años de antigüedad.
(1) Los que en la actualidad -1842- desean entrar por hernanos en la cofradía hospitalaria de la Balesquida, satisfacen 20 reales de vellón, y las hermanas, 12; pero estas no asisten a las juntas ni a los almuerzos.
Ciriaco Miguel Vigil (1819-1903)


